Nos desperezamos y nos lavamos la cara en el lago, yo saqué de la mochila un bollicao que se había mezclado con las patatas.
-‘No está mal’-pensé, para desayunar…mejor que unas patatas… Le ofrecí la mitad a Findan, que por la cara que puso, comprendí que no había visto un bollicao en su vida.
-Esto está ‘mu’ rico-le dije ofreciéndole el trozo.-Si no quieres pues mejor, más ‘pa’ mí.
-Creo…que lo voy a probar-dijo finalmente aceptándolo. Lo engulló rápidamente, y para sorpresa mía y suya, le encantó. -¡Gracias!-exclamó-esto esta buenísimo.
-Cuando vuelva a mi casa te daré más-reí. –Yo sabía que te gustaría.
Después de tomar mi desayuno, recogimos el chiringuito, y Findan me señaló un camino.
-Tenemos que ponernos en marcha, con un poco de suerte llegaremos a Alas Doradas sobre el mediodía.
-¿Alas Doradas?-pregunté-¿es un monumento?
-Ja, ja, ja, no, es a la ciudad que vamos-explicó todavía riéndose-Es la ciudad de los Celestîales.
-¡Ah!, vale…-contesté, no tenía ni idea.
Findan comenzó a caminar por el sendero, lo seguí y dejamos atrás el lago.
Como me aburría un motón y el chaval no me contaba nada, (iba concentrado en andar…) comencé a comerme las patatas, y llegó un momento en que me las acabé todas. ‘Pobre de mí’-pensé-‘y ahora que hago’, ‘me aburro’. Cuando me di cuenta, Findan me había adelantado mucho y yo no podía alcanzarle porque estaba recién comida, y tenía que esperar a la digestión.
Llegó un momento en el que lo perdí de vista, pero no me preocupé porque solo había un camino, todo recto, y además cuando se diese cuenta de que no estaba con él, seguro que paraba a esperarme, o más le valía. Así que continué a mi ritmo.
Iba yo tan tranquila por..., no sé por dónde iba, cuando vi a una chica corriendo asustada como si huyera de algo, cuando se acercó a mí comenzó a decirme:
-¡Ayúdame, por favor! Me están persiguiendo.
-Vale -le dije- pero vamos a escondernos y me cuentas lo que pasa.
La chica y yo nos metimos entre unos matorrales, y tras un pequeño descanso comenzó a hablar:
-Me presento, soy Anwen, encantada -me tendió la mano a modo de saludo.
-Lion -le estreché la mano- “Parece una chica muy educada”.
-Me estaban persiguiendo dos celestîales y dicen que les he robado el “Glass of the Sky”. [...] Es el nombre de un libro muy importante para ellos –me aclaró al verme algo confundida.
-¿Entonces te persiguen porque creen que les has robado ese libro?
-Sí.
-Ah, ¿que te persiguen porque SÍ se lo has robado?
-No.
-¿Que no te persiguen y se lo has robado? Eres una máquina chavala, yo le cojo algo a alguno de mis hermanos, y no sobrevivo.
-¡No! ¿Ein? ¿Qué has dicho?
-A ver; vamos a empezar desde el principio, que me he perdío...
-Vale: Vamos a fuera, te pones dónde estabas y yo me acerco a ti corriendo.
-¡¡¡Pero no tan al principio!!!
-Tranquila.... Dos celestîales me persiguen porque creen que les he robado un libro muy importante para ellos y no es cierto.
-Ah...amigo. Voy “pa'lla'”
-Pero no... -intentó decir Anwen antes de que saliera de aquellos arbustos para decirle cuatro cosas a aquellos dos estúpidos.
-¡Vosotros dos! -llamé a gritos a esos celestîales para no tener que andar buscándolos, que cansa mucho- ¡Venid aquí ahora mismo! -dije imitando a mis padres cuando quieren echarnos una regañina a mí y/o a mis hermanos por alguna trastada que hayamos hecho- ¡Venid vosotros solitos por vuestro propio pie, o voy yo a buscaros! -también imitando a mis padres, pero me cansé de esperar sin resultado alguno y volví con Anwen para informarla de mi fracaso.
-No he conseguido nada -le dije, pero observé la expresión de mi nueva amiga, chillando sin sonido alguno, o chillaba tan agudo que era imperceptible por el oído humano, pero yo no soy una humana, así que sería lo primero; miré en dirección en la que miraba ella aterrorizada, y vi a dos chicos que serían los celestîales que la perseguían, y de un salto me puse a la altura de esos dos, dispuesta a ponerlos en su sitio, pero antes de poder hablar, ellos se adelantaron:
-¡Vaya, ahora la niñita tiene una guardaespaldas! Pero como es una chica, es como si no estuviera, así que devuélvenos el libro, o te enteras de lo que es bueno.
-Para tocarla a ella, primero debéis vencerme.
-De acuerdo, tú lo has querido. -y se pusieron en posición defensiva.
-¡No lo hagas! Te vencerán, son dos contra una.
-Eso, tienes todas las de perder, y nosotros todas las de ganar.
Pero esto no me importó, pues yo sabía una técnica infalible que había aprendido en los peligrosos callejones de mi barrio (los usaba como atajo para llegar rápido a mi casa), pues no podía usar mis poderes delante de los humanos normales y corrientes, costaba de dos golpes para dejarle K.O., en este caso era el doble, pues no nos olvidemos de que eran dos, así que decidí empezar por el que parecía ser el líder, y así lo hice.
Le di una fuerte patada en..., y cuando se retorcía a causa del dolor le pegué el golpe definitivo, un buen rodillazo en la cara (no hagáis esto a nadie, a no ser que estéis en peligro de secuestro, robo, etc...). Su compañero al ver a su amigo en el suelo, sangrando por la nariz y sufriendo de dolor, dijo pidiéndome con las manos que me tranquilizara y retrocediendo poco a poco:
-Mira, yo no quiero pelea, solo pido que me devuelva mi libro, y todos contentos, por favor.
-No es culpa nuestra que vayáis por ahí perdiendo cosas -le reproché- así que tú, cómotellames, y tu amigo, ya os estáis largando.
-¿Y si no queremos? -dijo el otro incorporándose aún dolorido.
Yo no dije nada, lo único que hice fue levantar el puño a la altura de mi cabeza.
-Vale, vale. Ya nos vamos pero no nos hagas daño. -decían apresuradamente y al unísono los dos mientras huían.
-¡Qué valiente eres Lion! -me elogiaba Anwen que estuvo durante toda la “conversación” paralizada como una estatua- ¡Ojalá fuera tan directa como tú!
-No lo quieras, todo esto lo he conseguido a base de encontrarme muchas veces envuelta en esta clase de asuntos. [...]
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